Seguramente, durante este fin de semana, te ha sorprendido el color negro que ha utilizado World Padel Tour para sus pistas en el torneo de Viena. Por su lejanía en el tiempo y por suponerse un mito, la elección de este tono oscuro era anunciado por la propia organización en redes sociales para sorpresa de sus jugadores, rompiendo así con el azul característico de la empresa (Grupo Damm) y dando una vuelta de tuerca que no funcionó en el pasado y que ahora no prevé un resultado diferente.

Y es que, tradicionalmente, los colores de las pistas permitidas por el ‘Reglamento de Juego’ han sido el verde, el azul y el tinte teja o terracota; sin embargo, en este caso, existe un precedente: Barceló Valladolid y su Masters de 2015 que no pasó desapercibido para los amantes del pádel, obteniendo críticas negativas y convirtiendo en tabú sus propuestas posteriores. Aquel entonces, a orillas del Pisuerga y, por primera vez, el tono oscuro prometía una nueva identidad que, aquejado del calor, el desgaste y su deterioro, terminó siendo un concepto efímero previo a su obligado regreso original para los tramos más importantes.

Ahora es inevitable preguntarse el por qué se ha reintegrado una idea que antaño no funcionó. Y, realmente, su respuesta no parece muy rebuscada: lo primero es que este torneo de 2023 se disputa en pabellón cerrado donde, a diferencia del evento vallisoletano, la temperatura exterior no va hacer acto de presencia. Y su segunda razón, más corporativa, es que se trata del color principal de Hugo Boss, patrocinador del certamen y cuyo tono es característico de la marca.

Así que, llegados a este punto, cuéntanos qué opinas: ¿te gusta como espectador? O, por el contrario: ¿crees que el azul tradicional permite mejores condiciones para jugadores y asistentes? Déjanos tu respuesta y te leemos en los comentarios.

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